Creo que no hay mucho para decir. El balance es positivo; aunque todo se mide en función de resultados, no? Me uno a esta silenciosa Buenos Aires inundada de tristeza, esperando que la pasión que nos mantuvo ligados hacia nuestra camiseta, se mantenga en tantas otras realidades no tan efímeras como ésta. Qué hubiera cambiado si volvíamos de Alemania con la Copa? Hubiera bajado el índice de desocupación, de pobreza o el costo de la canasta familiar? No, nada de eso. Pero la necesidad de este pueblo por tener una alegría, de la cual casi todos podemos ser partícipes, nos conduce a darle mayor trascendencia de la que en realidad tiene. Así, muchos hombres y mujeres, viven el fracaso de la Selección como algo propio. Lo último que tengo para decir es: " Argentinos, a las cosas"
